Sesión 7. Mitología: Los grandes condenados (1)
7A: Grandes condenados: Las Danaides (21´)
Esta historia comienza con la rivalidad de dos hermanos: EGIPTO, rey de Arabia que tenía 50 hijos y DANAO rey de Libia que tenía 50 hijas.
DÁNAO y sus hijas huyen a Argos, que está sufriendo una gran sequía. “Como la tierra estaba yerma, pues POSIDÓN, encolerizado con Ínaco por declarar que el país pertenecía a Hera, había secado incluso las fuentes, Dánao envió por agua a sus hijas.” (Apolodoro). Quizá por ésta situación desesperada, su rey Gélanor le cede el trono a Danao.
La hija mayor “ Amimone yació con el dios (Posidòn), quien le reveló las fuentes de Lerna” La ciudad estaba salvada, pero poco tiempo iba a durar su felicidad pues su envidioso hermano Egipto quiere aprovecharse de la buena fortuna de Danao y envía a Argos sus 50 hijos para contraer matrimonio con sus primas.
La orden que estas doncellas reciben de su padre, es matar en la noche de bodas a sus maridos. ¿Qué deben hacer? ¿desobedecer las ordenes de un padre o cometer “matricidio “? (asesinato del esposo)
Las Danaides serán condenadas al Tártaro a realizar eternamente una tarea imposible: Llenar de agua un gran caldero agujereado en su base.
Cuando Rodin esculpe a una de las Danaides, recogida sobre si misma, agotada por la inutilidad de un trabajo que jamás tendrá fin, nos trasmite toda su desesperación: “El escultor debe de aprender a reproducir los sentimientos en la superficie, lo que quiere decir que todo debe vibrar en la superficie de la pieza: el alma, el amor, la pasión, la vida… por tanto la escultura es el arte de los huecos y los montículos y no del pulido y la suavidad”. (Auguste Rodin)