5. Miguel Ángel: Bóveda de la Capilla Sixtina IV – de 1508 a 1512

5C. «Pechinas»: el castigo de Amán / la serpiente de bronce (30´)

Sobre el altar, Miguel Ángel pintó sus ultimas figuras: El profeta Jonás, del que hay hemos hablado y a ambos lados, las dos pechinas con las escenas mas sorprendentemente originales de la capilla. Los tres comparten también una idea común: El castigo a los que rompen su vínculo de lealtad con Yahvé y se enfrentan a Él.

A la izquierda, “El castigo e Aman” proveniente del Libro de Esther. Relatado en tres escenas con la figura de Amán en cada una de ellas, llega en su escena central, a las más altas cotas de expresión trágica. Amán es crucificado (no ahorcado como dicen las escrituras) en un singular tronco de árbol ideado por Miguel Angel para producir una torsión completa de su cuerpo que se retuerce hasta dar la impresión de estar en pleno salto hacia delante, como si se precipitara al vacío ante nuestros ojos. Una figura en esa posición tan inimaginable tuvo que dejar sin aliento a sus contemporáneos, igual que también nos deja sin aliento a nosotros.

A la derecha, otra escena igualmente genial, de un originalísimo planteamiento: “La serpiente de bronce” contada en el “Libro de los Números” del Pentateuco. Moisés sigue las instrucciones de Yahvé y funde una serpiente de bronce que sanará de la mordedura letal de las serpientes enviadas por el mismo Yahvé a los israelitas en su travesía por el desierto.

Como si de un Juicio Final se tratara, a la izquierda se alinean ordenadamente los que tienen fe y serán salvados, y a la derecha, se precipitaran, a modo de estampida humana, los que morirán por su falta de fe. La forma en las que este último grupo se amontona y se pisotea, aplastándose contra los bordes de piedra de la pechina en una huida sin esperanza, no contaba con ningún precedente y fija un antes y un después en la representación del pánico.